SOS! Necesito comunicarme con mi familiar con Alzheimer.

Cuando convivimos con una persona con Alzheimer, muchas veces nos encontramos dificultades para comunicarnos con ella: no nos entiende, o no le entendemos; nos pregunta una y otra vez lo mismo; se producen situaciones de irritación por ambas partes… lo que antes era muy sencillo ahora se vuelve complicado. Si alguna vez te has sentido así, sigue leyendo, pues os vamos a dar unos consejos que os ayudarán a entenderos mejor. 

  • Háblale con un tono de voz moderado. Un tono de voz muy elevado transmite enfado. Es preferible vocalizar bien y hablar despacio, ya que así lograremos que comprenda mejor el mensaje.
  • Utiliza un lenguaje sencillo para dirigirte a tu familiar. Usa expresiones coloquiales y frases cortas. 
  • Preferiblemente, haz preguntas de “sí o no”. Ten en cuenta que muchas veces tienen dificultades para expresar lo que necesitan o quieren decir, que no encuentran la palabra adecuada o tampoco saben cómo hilar la frase. Por eso, en lugar de preguntarle qué quiere para desayunar, es recomendable hacerle preguntas como “¿quieres café para desayunar?”, “¿quieres un zumo de naranja?”, “¿quieres unas galletas?” Al ofrecerle varias opciones nos aseguramos de que él tenga la que quiere en realidad. 
  • Una buena sonrisa transmite cariño y complicidad. Procura transmitirle calma, tranquilidad y serenidad con tu expresión y tus gestos. 
  • Muestra interés cuando se comunique contigo. En ocasiones tiene muchas ganas de conversar, escúchale, aunque ya te lo haya contado innumerables veces, o aunque no le entiendas qué dice. Sonríe escuchándole y después desvía la conversación.
  • Desvía la conversación. Cuando la conversación se vuelva incoherente o repetitiva, no intentes razonar con él, pues es probable que no lleguéis a un acuerdo y que se frustre. Es preferible desviar de forma educada la conversación hacia otro tema.
  • Ármate de paciencia. Es muy probable que te pregunte muchas veces lo mismo. Responde siempre con calma y evita expresiones del estilo “lo acabas de preguntar hace cinco minutos” o “ya te lo dije muchas veces hoy”. Piensa que tu familiar no recuerda haberlo preguntado y esas respuestas le generarán malestar. Para estas ocasiones se pueden buscar trucos: por ejemplo, si siempre te pregunta qué día es, coloca un calendario en la pared y acompáñale a mirarlo para que pueda coger el hábito y termine yendo el sólo.
  • Observa a tu familiar. Busca signos de intranquilidad, incomodidad o agitación. Si detectas alguno es que algo le sucede. Procura averiguar de qué se trata, preguntándole, y solucionadlo juntos.
  • No hables como si no estuviera delante. Se generará un momento incómodo que producirá frustración.
  • Permítele tomar pequeñas decisiones sencillas, que se sienta implicado y parte del proceso. 
  • Cuando te encuentres con personas conocidas y tú familiar no las reconoce, es preferible ayudar a orientarse. En lugar de preguntarle “no te acuerdas de…?” coméntale “ella es…”. 

Esperamos que estas pautas os ayuden a mejorar vuestro día a día con vuestros familiares, y así ambos os sintáis mejor y disfrutéis de vuestra compañía.