Plántale cara al síndrome de sobrecarga del cuidador con estas 7 recomendaciones.

Las personas que cuidáis diariamente de un familiar mayor o con dependencia tenéis ante vosotros una gran responsabilidad que se hace por amor hacia el ser querido, pero no debemos olvidarnos de que es una labor dura y cansada que puede producir un gran desgaste físico y psicológico.

En ocasiones, se llega a dedicar prácticamente las 24 horas del día al cuidado, olvidándonos de nosotros mismos y descuidando nuestras propias actividades de ocio, descanso… Cuando se llega a este punto estamos ante lo que se conoce como síndrome de sobrecarga del cuidador. Es muy importante saber detectar cuando estamos ante una situación límite para actuar a tiempo. Aquí explicamos cuáles son los principales síntomas:

Físicos: dificultades para dormir, cansancio, fatiga, disminución o aumento de peso y apetito, aparición de dolor (cabeza, cuello y espalda), somnolencia durante el día…
Psicológicos: cambios de humor, tristeza, irritabilidad, pesimismo, problemas de memoria, desmotivación, tendencia a llorar, sentimiento de que todo gira en torno a la persona cuidada…
Sociales: aislamiento, reducción de actividades de ocio, abandono de amistades…

Te ofrecemos 7 recomendaciones de cómo cuidarte para estar fuerte para poder cuidar.

1. Fomenta la autonomía de la persona. Procura que tu familiar sea lo más independiente posible y te ayude en la medida que pueda. Anímalo a realizar pequeñas actividades por sí mismo. ¡Ambos os sentiréis mejor!
2. Piensa en ti. Cuando detectes que alguno de síntomas de sobrecarga aparece, tómate un momento para descansar. Intenta disfrutar de una tarde o un fin de semana libre y coge fuerzas.
3. Cuídate. Procura descansar, mantener una buena alimentación, relájate, haz algo de ejercicio y cuida tu bienestar emocional. Reduce el consumo de café y comida rápida.
4. Dedica tiempo a tu ocio. Es importante que salgas a hacer alguna actividad que te gusta, salir con amigos, ver una película, leer, hacer yoga, ir a la peluquería… Sal de la rutina.
5. Apóyate en tus amigos y familiares. Muchas veces se abandonan las relaciones sociales, pero piensa que es ahora cuando más necesitas. Te darán el apoyo emocional necesario para coger fuerzas, y podrán detectar en ti algunas de las señales de sobrecarga para actuar juntos ante ellas.
6. Pide ayuda. No es un signo de debilidad, no intentes hacerlo todo tú. A tu alrededor seguro que hay familiares dispuestos a ayudarte y compartir los cuidados. También dispones de profesionales de la ayuda a domicilio como Cuiper o centros de día que te pueden ayudar para tener momentos para dedicarte a ti. Ellos entienden tu situación y están aquí para ayudarte.
7. Grupos de apoyo. Infórmate en tu centro de salud, pero en todas las ciudades se organizan grupos de apoyo donde podrás conversar con gente en tu misma situación y ayudaros mutuamente.