Me he quemado… ¿y ahora qué hago?

Uno de los accidentes domésticos que se repite con más frecuenta son las quemaduras, bien sean debidas a agua hirviendo, aceite caliente, plancha, fogones de la cocina, horno… Es muy importante saber actuar en el momento en que se produce la quemadura para evitar que se agrave y facilitar una buena cicatrización.

¿Qué es una quemadura?

Una quemadura es una lesión en la piel debida al contacto directo con una fuente de calor intenso, productos químicos, exposición a radiación (como la solar)… Existen tres tipos de quemadura según la profundidad. Es importante saber identificarlas para comprender si se necesita atención médica.

  • Quemaduras de primer grado: son lesiones muy superficiales (sólo afectan a lo que se llama epidermis) que cursan con enrojecimiento, sensación de calor, dolor y puede estar inflamada.
  • Quemadura de segundo grado: son heridas más profundas (afectan a la epidermis y la dermis) a mayores de los síntomas anteriores, este tipo de quemadura se caracteriza porque se forman ampollas. 
  • Quemaduras de tercer grado: son lesiones profundas que causan que la piel se vuelva blanquecina, oscura o quemada. En casos más graves pueden no cursar con dolor si se queman las terminaciones nerviosas. Son quemaduras que requieren ser inspeccionadas por un médico urgentemente. 

¿Qué debemos y qué no debemos hacer  ante las quemaduras?

Si uno busca en internet, encontrará infinidad de remedios caseros que afirman ser muy eficaces para tratar las quemaduras en la fase aguda, es decir, justo cuando se producen. Poner pasta de dientes, vinagre… resultan ser la mayoría falsos mitos, que no sólo no ayuda, sino que pueden suponer un riesgo.

Desde Cuiper queremos informaros de lo que se debe y lo que no se debe de hacer ante quemaduras, huyendo de estos falsos mitos.

Lo que hacer:

  • Mantener la calma y la tranquilidad
  • Refrescar la quemadura. Se puede hacer de 3 formas:
  1. Abrir el grifo de agua fría y dejar correr sobre la zona afectada, sin que el chorro de agua caiga directamente sobre la zona quemada, durante 10-15 minutos. Esta es la forma más recomendada para refrescar.
  2. Sumergir la zona quemada en un cuenco con agua fría. Es suficiente con usar agua del grifo, sin necesidad de usar hielos o agua conservada en la nevera.
  3. Si no es posible ninguna de las opciones anteriores, colocar toallas húmedas y frías también ayudará.
  • Cubrir con un apósito limpio o un vendaje.
  • Los cuidados posteriores son simples: lavar suavemente con agua y con jabón, se puede usar crema hidratante con extracto de aloe de vera y mantener protegida para evitar infecciones.
  • Recuerda que ante la duda, consultar a un médico siempre es una buena opción. 
  • Si las quemaduras son profundas, o bastante extensas, acude a un médico. 

Lo que NO hacer:

  • Nunca usar hielo para refrescar. El elevado contraste entre el calor de la piel con el frío del hielo puede resultar perjudicial.
  • No usar ungüentos, pomadas… en la fase aguda. 
  • Pinchar y/o vaciar las ampollas. Podrían infectarse. 
  • Si la quemadura se produce en alguna zona protegida con ropa, no intentar retirar las ropas que están pegadas a la piel. 
  • No pegar esparadrapos o tiritas sobre la piel afectada.
  • Nunca comprimas la zona con vendajes. Sí se recomienda tapar la zona con vendajes, pero siempre sin ejercer presión.